EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, que significa Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. No es sólo una técnica terapéutica sino que es toda una filosofía de trabajo a la hora de intervenir terapéuticamente.

Quizá a muchos nos da miedo o nos bloquea ir a terapia, porque pensamos que en terapia tenemos que hablar. También quizá otros pensamos que la terapia es ir a recibir y/o pedir consejos, y que para eso ya tenemos a nuestras redes de confianza. La realidad es que existen múltiples formas de intervenir terapéuticamente que van más allá de hablar. Y también es importante que entendamos que si un psicólogo nos da un consejo como forma de hacer terapia, en general, no está haciendo una buena intervención. El objetivo de un trabajo terapéutico es que la persona que va a terapia consiga verse, que implica la mayoría de las veces, verse con bondad. Implica darse cuenta de los recursos y capacidades que tiene, e ir trabajando, con la ayuda del psicólogo, en construir y/o restaurar aquellas estructuras y cimientos de su yo, que no estuvieron o que se derrumbaron a causa de las dificultades vividas.

Existen múltiples formas de prestar esa ayuda, que van mucho más allá de hablar. Y en alguna de ellas, el hablar es incluso contraproducente. Es lo que pasa con EMDR. La intervención terapéutica con EMDR se basa fundamentalmente en el trabajo de los problemas PRESENTES, tomando como herramienta básica de trabajo, la capacidad y potencial de la mente, accediendo a esa capacidad a través de movimientos oculares y/o tapping e incluso estimulación auditiva. Existe un protocolo preciso de intervención, de 8 fases, a lo largo del cual se trabaja con el PRESENTE, la capacidad de nuestro cerebro de procesar información, con nuestra capacidad de regulación emocional, con nuestra capacidad somática (sensaciones corporales), y con el FUTURO. Cuando nuestro cerebro procesa información, construye caminos, nuevas redes que nos permiten estar mejor en el mundo, y entendernos y entender a los demás.

EMDR está recomendada como intervención con evidencia científica para trauma por parte de las principales instituciones internacionales (APA, NICE, OMS, Asociación de veteranos de guerra de Estados Unidos y otras). Que esté recomendada para trauma no implica que no pueda utilizarse en otro tipo de dificultades, como la ansiedad (Administración de servicios de salud mental y abuso de sustancias de Estados Unidos) o la depresión, realizándose cada vez más estudios sobre su eficacia y evidencia científica en distintos problemas de salud mental.

Si estás interesad@ en este tipo de intervención terapéutica, tienes que saber que hay dos fases iniciales muy importantes, destinadas a sentar las bases suficientes para poder abordar el trabajo con el reprocesamiento. En estas dos fases es necesario que tanto el paciente como el psicólogo puedan establecer una relación de confianza, identificar adecuadamente la problemática presente y las posibles dificultades y limitaciones que pueda haber, y trabajar para identificar y fortalecer la capacidad de regulación emocional del paciente. Esto último es muy importante, porque si hay poca regulación emocional, es posible que nos desbordemos emocionalmente en las siguientes fases. La regulación emocional se trabaja a partir de psicoeducación y ejercicios adecuados para cada persona.

Las fases siguientes son fases de desensibilización, reprocesamiento y consolidación. En estas fases se trabaja a través de guiar movimientos oculares, tapping y/o estimulación auditiva, y son fases en las que nuestra mente trabaja para generar nuevas redes y conexiones, que van a permitir que lo difícil se integre en nuestra memoria sin generar sensaciones físicas ni emociones intensas. Por eso se llama desensibilización, reprocesamiento y consolidación.

Quizá te preguntes la duración de esta intervención terapéutica, o lo que es lo mismo, cuánto tiempo se necesita para resolver las dificultades que nos llevan a terapia. La realidad es que cada persona es diferente, lo que sí tenemos claro es que no son cambios rápidos ni instantáneos. Dependiendo de lo vivido y de cómo haya afectado a nuestra estructura y cimientos como personas, nuestra mente generará los caminos más rápido o con mayor lentitud. Aquí lo que es importante es saber que los generará, y que nos permitirá vivir mejor.

Nosotros estamos formados y tenemos experiencia en este tipo de intervención terapéutica, perteneciendo a la Asociación EMDR España. Puedes preguntarnos si necesitas más información. Si quisieras empezar un camino terapéutico bajo esta modalidad, puedes contactar con nosotros aquí. Estaremos encantados de ayudarte. Si quieres saber más sobre regulación emocional, puedes leer este artículo o apuntarte a nuestro curso de regulación emocional.

 

 

 

 

 

 

 

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